SENTIMIENTOS HUMANITARIOS

Sin mucho mas q decir sobre lo sucedido en chile... Esta todo mas q a la vista...
averigua donde podes ayudar a nuestros Hermanos de alma..
Siempre hay Lugares donde podemos aportar un granito de arena para toda esa gente q sufre.. q estan en la nada total y absoluta. Lo unico q les qda a esas personas y familias es la esperanza de saber q pueden tender la mano y de vos depende q sus esperanzas no decaigan...

Dios bendiga tus buenas obras, tu esfuerzo y tus ganas de cambiar el mundo...
LORE...

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Sólo entendemos el ‘milagro de la vida’ cuando dejamos que suceda lo inesperado. Todos los días Dios nos da, junto con el sol, un momento en el que es posible cambiar todo lo que nos hizo ‘infelices’. Todos los días tratamos de fingir que no percibimos ese momento, que ese momento no existe, que hoy es igual que ayer y será igual que mañana. Pero quién presta atención a su día, descubre el ‘instante mágico’, puede estar escondido en cualquier parte.”

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domingo, 29 de agosto de 2010

Haditas solitarias


Existen numerosas historias de seres humanos secuestrados en el “Reino de las Hadas”, especialmente bebés, niños, jóvenes niñas atractivas y músicos. En numerosos relatos folklóricos, cuando un bebé es arrebatado de su cuna se le atribuye está acción a un duende travieso.

Los duendes suelen ser criaturas atractivas, que mantienen amoríos con damas humanas. Sin embargo, se cree que los besos de estos duendes pueden resultar mortales. Muchas doncellas enfermaron y murieron después de ser amantes de duendes, especialmente durante el crepúsculo.

En las leyendas irlandesas, las hadas se casan con hombres humanos pero terminan regresando al mar, mientras que en las leyendas japonesas, los duendes se casan con sus prometidas y terminan robando la esencia vital de sus cónyuges. Los niños nacidos de estas uniones suelen ser criaturas solitarias, melancólicas y fantasiosas.

Algunos duendes son benévolos y otros, malignos. En las leyendas populares escocesas, los duendes buenos moran en el Seelie Court, mientras los duendes malos se congregan en el Unseelie Court, junto a la reina oscura Nicnivin.

Un antiguo mito escandinavo habla de los Liosálfar (Elfos de Luz), unas criaturas compasivas que moran en el reino celestial de Alfheim. Y de sus opuestos: los Döckálfar (Elfos Oscuros), que son seres de gran tamaño que viven en clandestinidad y son malévolos.

La grandiosa folklorista inglesa Katherine Briggs se inclinó por eludir las clasificaciones de hadas/duendes en “buenos” o “malos”. Prefirió catalogarlos como “solitarios” o “sociables”.

Ella notó que, en diferentes circunstancias, los duendes son capaces de robar niños tanto como de ser inofensivos o de tener una influencia beneficiosa, permitiendo el crecimiento de las flores o ayudando a los pastores a reunir el rebaño.

Las hadas y duendes solitarios son generalmente asociados a sitios seguros: un pantano, un lago, la corteza de un árbol o el sótano de una casa de familia. En cambio, las hadas y duendes sociables adoran cazar, organizar banquetes, bailar y cortejar a otros duendes o a seres humanos.

En los relatos británicos, franceses, italianos, escandinavos y alemanes predomina un tipo de duende “fiestero”, al que le gustan la juerga y los desfiles.

Otros folkloristas caracterizan a los duendes y hadas por el elemento de su ambiente natural, más que por su temperamento. Recordando a Paracelso, estarías relacionados con la tierra, el aire, el agua o el fuego.

Los duendes de la tierra son más frecuentes en las zonas de Coblynau (entre las colinas de Gales), en Gandharvas (India), Erdluitle (Italia del norte), Maanväki (Finlandia), Thrussers (Noruega), Marzalek (Polonia), Illes (Islandia), entre otras.

Los Chaneques


Los Chaneques eran considerados dioses en la Mitología Mexicana, llamados “Ohuican Chaneque”, por la cultura Azteca, cuya traducción sería "los que habitan en lugares peligrosos", describiéndose como criaturas legendarias o seres elementales guardianes de la naturaleza, al igual que los duendes europeos pero con otras características.

Son seres míticos que forman parte de la cultura mesoamericana, los mayas de Yucatán los llamaban “aluxob” con datos que se remontan a el siglo IX, existen distintas leyendas y creencias sobre ellos, describiéndose como seres de un metro de altura, vistos por muchos como niños traviesos con cara de viejos y sus pies al revés, que juegan con los intrusos que llegan a los lugares donde ellos habitan, utilizando sus capacidades mágicas.

Una de estas capacidades es hacer que la gente se extravíe por días sin saber donde ha estado y que supuestamente fueron adoptados por ellos en ese tiempo en su mundo subterráneo donde habitan, cuya supuesta entrada es un árbol seco llamado Capoc.

Así como también se les atribuía la capacidad de apoderarse del espíritu de las personas, que solo podían recuperar a través de un ritual, algo que si no hacían podían llegar a enfermar y morir.

Se encuentran muy arraigados en la cultura Mexicana aun en la actualidad, ya que popularmente se dice que si las cosas desaparecen, fueron ellos y si uno debe internarse en el bosque debe utilizar la ropa a revés para evitar que los Chaneques se los lleven.

En lugares como Huetamo (Michoacán), Oaxaca y otros, son muy comunes las historias y la experiencias de sus habitantes hoy día con éstos seres que forman parte de su cultura y cuyo nombre se hace presente en comercios y productos, relacionándolos con la diversión generalmente.

El hada triste


Erase una vez, un hada triste, vivía en el mundo de los hielos eternos,
y no le gustaba, sabia que existieron lugares donde el sol brillaba cada
día y donde las flores tenían todos los colores del arco iris.

Su corazón añoraba esas cosas, aunque no las había visto nunca.
Añoraba el calor y el color, añoraba sentir la yerba bajo sus pies
descalzos y añoraba el vuelo brillante de las mariposas.

Se sentía tan infeliz que no podía pensar en otra cosa y ni siquiera
salia a ver sus dominios.

Una noche en el que el hada aún no dormía, un resplandor especial
aparecen en el cielo. Al principio era solo una pequeña mancha
luminosa, que creció y creció y bien pronto todo el espacio se lleno
de color, verdes, violetas, azules, amarillos y rojos se entremezclaban
armoniosamente, y su luz arrancaba destellos del suelo helado como
un espejo, y el hada miro al cielo y vio estrellas fugaces y luceros
ardiendo, estelas de cometas y nubes transparentes.


Por primera vez en mucho tiempo, el hada se sintió feliz, y entendió
que aquel era su lugar; que cada rincón del mundo contiene
sorpresas maravillosas, y que le gustaba la aurora boreal y el cielo
estrellado de su país de hielo.

Comprendío que muchas hadas jamas serán todo eso como ella
no vería las flores, pero ya no le importaba. Ahora sabia que las
estrellas fugaces son mariposas celestes y que los cometas se llevan
muy lejos las añoranzas de las hadas tristes.

La leyenda de los duendes de Veracruz


Dicen que el primer duende fue un angelito que vivía feliz en el cielo haciendo travesuras. Un día que la Virgen salió a pasear por las nubes, el angelito se sentó en el trono de Dios Padre, a pesar de que se lo habían prohibido.

Cuando la Virgen regresó, lo encontró ahí risa y risa, y lo acusó con Dios Padre; éste lo castigó quitándole las alas y mandándolo a la Tierra. Sin intimidarse ante el castigo, el duende se dedicó a hacerles travesuras a los hombres.

Aquí los duendes se multiplicaron, hasta que los hubo de todos los colores, unos hombres y otros mujeres; pero casi siempre se visten de verde, pues eso les facilita esconderse entre las plantas. Hay un duende al que llaman el Sombrerón, porque siempre anda con un gran sombrero de alas muy anchas que casi le tapa los ojos.

A veces los duendes juegan a volverse invisibles. Viven en cuevas cercanas a donde hay agua, entre barrancas y despeñaderos. Son los señores del monte y los dueños de los árboles, las plantas y los tesoros escondidos.

Todos los animales que corren sobre la tierra, que vuelan por los aires y que nadan en los arroyos son de los duendes. Por eso éstos roban sus perros a los cazadores: para que no dañen las plantas ni maten a los animales.

A los perros los vuelven mansos dándoles bien de comer, para que no persigan a los conejos, a los armadillos o a los venados, que son los animales preferidos de los duendes.

Les gusta mucho jugar con los niños. Cuando algún chiquillo les llama la atención, se le aparecen y comienzan a ganarse su confianza ofreciéndole dulces, frutas y regalos nunca vistos. Poco a poco lo atraen a lugares donde hay agua; allí lo sumergen y luego se lo llevan a sus cuevas que están más allá del agua.

Las cuevas son mágicas, sin puertas ni ventanas. No tienen por donde entrar ni por donde salir; sin embargo, no dan miedo porque el tiempo no pasa y los días son lo mismo que las noches.



Además, siempre hay una mesa con comida sabrosa y calientita, y una hamaca donde acostarse a descansar y a dormir. El duende no hace daño alguno, ni siquiera se aparece, y sólo él decide si un niño vuelve con sus padres o se queda con él para siempre.

En las noches, se meten en la cocina a tirar los trastos o se suben al tapanco de la casa a brincotear asustando a toda la familia.

En Veracruz existen unos duendes a los que se llama chaneques; andan siempre cerca de los arroyos y riachuelos brincando y bañándose encueraditos.

Cuando algún campesino los encuentra, gritan y brincotean para asustarlo; el pobre hombre se enferma del susto, le pegan calenturas y pierde las ganas de comer. Para que sane, un curandero tiene que limpiarlo con sahumerios de copal y con cantos.

A pesar de ser tan traviesos, los duendes también acostumbran ayudar a los que se vuelven sus amigos. Los que quieren sus favores hacen un pacto con ellos: van a lo más apartado del monte a llevarles regalos, como elotes, agua, carne... y les rezan la oración del encantado. Algún duende les contesta que está de acuerdo echando tres chifliditos; o responde mandándoles venados y dejando que encuetren los tesoros de las cuevas.

A los duendes se les puede rezar a las siete de la noche, los domingos, los lunes y los martes, pero sin que nadie lo sepa.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Duendes Alemanes


En el folclore alemán existía la creencia de que los duendes eran aquellos bromistas dañinos que podían causar enfermedades a los ganados y a la gente, además de provocar pesadillas a los durmientes. La palabra alemana para un “mal sueño” es “Albtraum”, que significa “sueño del duende”.

Por otra parte, la forma arcaica Albdruck quiere decir la “presión del duende”. Por aquel entonces se creía que las pesadillas eran la consecuencia de que una de esas criaturas se sentara sobre la cabeza del durmiente. Este aspecto de la creencia alemana en los duendes corresponde en gran parte a la superstición escandinava sobre el “mara”.Es también similar a las leyendas relacionadas con los demonios incubus y sucubus.

En otras historias, el rey duende aparece de tanto en tanto rodeado de su séquito de elfos. Por lo general, se presenta entre las mujeres de Dinamarca y de Suecia. En la gran epopeya alemana de la Edad Media -el Nibelungenlied- un enano llamado Alberich juega un papel importante. “Alberich” se traduce literalmente como “duende soberano”, que más tarde evolucionará hasta significar “duende-enano”. Esta modificación ya se observa en las tempranas Eddas.

Vía el Alberon francés, el mismo nombre se ha incorporado al inglés como Oberon, rey de duendes y hadas en la comedia dramática “Sueño de una noche de verano”, de William Shakespeare.

La leyenda de Der Erlkönig parece haberse originado en épocas bastante recientes en Dinamarca. Göethe basó su poema en “Erlkönigs Tochter” (la “hija de Erlkönig”), un trabajo danés traducido al alemán por Johann Gottfried Herder.

La naturaleza del Erlkönig ha sido tema de debate. El nombre se traduce literalmente del alemán como “rey Alder” mucho mejor que su traducción inglesa más habitual: el “rey duende”. En el alemán pasó a convertirse en Elfenkönig. Por otra parte, se ha sugerido a menudo que Erlkönig es una mala traducción del Elverkonge del danés original o del elverkonge, que significan “rey duende”.

De acuerdo con el folklore alemán y danés, el Erlkönig es retratado como un presagio de la muerte, como el hada maligna de la mitología irlandesa.

El Erlkönig se aparecerá solamente a la persona desfalleciente, ya en su lecho de muerte. Su forma y expresión también explicará a la persona qué clase de muerte tendrá: una expresión dolida significa una muerte dolorosa, expresiones pacíficas significan una muerte pacífica.
Este aspecto de la leyenda fue inmortalizado por Göethe en su poema Der Erlkönig, que fue más tarde musicalizado por el compositor clásico Franz Schubert.

En el cuento de hadas de los hermanos Grimm, Der Schuhmacher und die Heinzelmännchen, un grupo de pequeñas criaturas desnudas llamadas Heinzelmännchen ayudan a un zapatero a realizar su trabajo.

Cuando él recompensa su labor con pequeñas vestimentas, quedan tan encantados con su regalo que corren muy lejos y nunca se los vuelve a ver otra vez.

Aunque los Heinzelmännchen están relacionados con seres parecidos a los kobolds y enanos, el cuento se ha traducido al inglés como El zapatero y los duendes (probablemente debido a la semejanza de los Henzelmannchen con los Brownies escoceses). Se retoma la historia en la serie novelística Harry Potter, de J.K. Rowling.

Duendes en el Peru


En la sierra del Perú se cree mucho en los duendes, seres pequeños, semidesnudos y con el vientre abultado que lo utilizan y lo hacen sonar como si fuera un tambor.

Existe una leyenda que dice así:

Era una mujer que vivía cerca de un río donde todos los días, luego que su esposo se iba a trabajar, llevaba la ropa para lavarla. Los duendes que generalmente viven cerca de brazos de agua, la vio y se enamoró de ella.

Esperando que el esposo se fuera a trabajar, el duende convertido en un apuesto galán se acercaba y enamoraba a la señora. Un buen día le propuso que se fuera con él, pero ella se opuso rotundamente. Acto seguido el duende saco un pañuelo de su bolsillo y lo agitó tres veces, el río se secó y en el fondo se vio una puerta, que era la entrada de la casa del duende; este a la fuerza se llevó a la mujer.
Pasaron los días y la mujer se moría de tristeza de no ver a su querido esposo, además la comida que ella preparaba para el duende no sabía a nada pues no había sal en la casa. Un buen día cuando el duende salió de la casa ella notó que se había olvidado el pañuelo, enseguida lo agitó 3 veces y el río se seco y la puerta se abrió, pudiendo asi ella escapar.

Al llegar a su casa encontró un hombre viejo que le conto que hacía años que su esposa había desaparecido, ella se identificó con el hombre que era su esposo -en la casa del duende el tiempo casi no había pasado, pero afuera si- era por eso que el esposo había envejecido y ella no.

Ella le contó todo lo sucedido e idearon un plan. Al atardecer se vio venir al duende siempre convertido en un apuesto galán, hacia la casa llamándola. En cuanto estuvo cerca de la casa; el esposo -que ya había adivinado que era un duende y estos no resisten la sal- le empezó a echar montones de sal encima, el duende explotó desapareciendo para siempre.

Hadas Fuentes y Bosques

Las hadas de las cuevas, llamadas “lamias”, inspiraron poemas de los escritores anglosajones John Keats y Robert Burton.

También tenemos las “hadas de las fuentes”, conocidas como “ninfas”. Según la mitología helénica, una ninfa es un espíritu femenino de la naturaleza, vinculado a un sitio geográfico en especial.

Habitualmente acompañaban a los dioses y eran el “blanco perfecto” de sátiros lascivos. Las ninfas personificaban labores creativas, tareas del intelecto. Su etimología, en griego, se traduce como “novia” y “velado”, es decir: alude a la mujer casada o en edad de contraer matrimonio.

Otro posible origen de la palabra se remonta al latín “nubere” y al alemán “Knospe”, cuyo significado connota la idea de “crecimiento”. De acuerdo con Hesiquio de Alejandría, “ninfa” quiere decir “capullo de rosa”.

Las ninfas habitan valles y zonas montañosas que poseen ríos o manantiales. A veces funcionan como séquito de dioses de mayor jerarquía como Dionisio, Artemisa, Hermes, Pan o Apolo.

Las hadas de los bosques son llamadas “dríades”. En griego, este vocablo significa “espíritu de los árboles”. Estas criaturas prosperan en la mitología helénica e hindú.

Desde que nacen, las dríades establecen un lazo con un árbol particular. Según la mitología celta, casi siempre se trata de robles (dado que el vocablo “drys”, en griego antiguo, significaba “roble”).

Antiguamente, los griegos creían que dentro de las bellotas vivían personas, mientras que las cariátides moraban siempre junto a un nogal. Las dríades, por su parte, fueron asociadas en el mundo helénico a árboles como las melíades o los fresnos.

Las dríades que habitan los árboles son llamadas “hamadríades” (por ejemplo, Atlantia).

Igual que las ninfas, estos seres podían disfrutar de una vida sumamente longeva. Sin embargo, cuando el árbol elegido moría, ellas compartían su mismo destino.

Es por esta razón que estas hadas-deidades infligían un duro castigo a los humanos que destruían los bosques sin antes ofrecer una hecatombe u ofrenda a las ninfas.

Barruguet


Hoy los llamaríamos, de hacer caso a la parapsicología moderna,
"infestaciones" o "poltergeist" (espíritu turbulento, en alemán).

Estos duendes, pequeños diablillos enanos, nerviosos y a veces hasta
enloquecidos, disfrutaban haciendo rabiar y martirizando a las mujeres
de la casa. En principio, son invisibles, pero según versiones de
distintos autores, cuando se dejan ver tienen los brazos larguiruchos y
fuertes, barba de chivo hasta el pecho, enormes dientes y una voz ronca
y desagradable. Tienen también la cara alargada, el cabello corto y
afilado y pueden aparecerse, entre otras, en forma de cabra.

Es curioso que esta descripción coincida como ya cité antes con la del dios
púnico Bes, según las estatuillas y terracotas halladas en la isla. Ese
semidiós enano y lascivo de los cartagineses puede, perfectamente,
haberse hibridado con la presencia romana y algunas de sus historias
haber pasado a formar parte de la tradición oral.

Sea como fuere, a pesar de todas sus travesuras, en algunas ocasiones
podían ser benévolos y hasta colaborar con los humanos. Por ello, había
quienes intentaban "cazar" uno de ellos para "domesticarlo". No era
tarea fácil. Unicamente podía conseguirse entre la noche del Jueves y
Viernes Santo en el Pont de sa Taulera (carretera de Sant Joan).

Bajo los arcos del puente solían aparecerse, o existían ya, unos
montoncitos de arena muy fina, en forma de círculos concéntricos.
Clavando el índice en el centro exacto de uno de ellos, se tomaba un
puñado de arena que al instante se filtraba. Dentro de la mano, quedaba
una mosca sin alas que hacía unas cosquillas casi insoportables. Si el
osado cazador tenía temple y aguante suficientes y superaba esas
cosquillas, finalmente la mosca se convertía en un barruguet.

La principal misión de estos diminutos personajes es la de molestar y
fastidiar al prójimo. Especialmente durante la noche, cuando se dedican
a hacer desaparecer los objetos, cambiándolos de lugar, molestando a las
criadas y haciendo, en general, la vida imposible a los habitantes de la
casa, hasta el punto de obligarles a abandonarla. Aunque si lo hacen, no
es fácil que puedan librarse de él, pues les seguirá adonde vayan.
También se cree que tienen predilección por las mujeres, a la hora de
hacerlas objeto de sus diabluras, y llegan a provocar verrugas
(berrugues) en las manos de las hilanderas.

En el lenguaje familiar ibicenco, ha quedado la expresión "ets un
barruguet", referida a un niño travieso o que acostumbra a hacer de las
suyas, o ser muy inquieto y estar dotado de gran actividad.
La única forma de tranquilizar a estos duendes y de tenerlos bajo un
cierto dominio, es darles de comer pan con queso.

En Ibiza ciudad habitaban en las cuevas del Puig des Molins y también
en las murallas del Portal Nou. En el campo, dentro de pozos y
cisternas, bajo las tejas del techo de la casa, en agujeros de la pared,
detrás de la estufa...siempre en lugares recónditos, oscuros o de
difícil acceso.

En la tradición popular, las rondaies de Joan Castelló Guasch, los
escritos de Macabich y de Antoni Maria Alcover, las recopilaciones de
leyendas de Michel Ferrer Clapés, etcétera, encontramos numerosas y
divertidas historias de las jugarretas que los barruguets hacen a los
sufridos y, hasta un límite, pacientes ibicencos.

Duendes oscuros


Los duendes oscuros funcionan generalmente como la contraparte malvadas o siniestra de los duendes de la luz (o de los duendes planos) en muchas mitologías y reelaboraciones ficticias. Están a menudo en guerra con otros duendes.

En mitología de los nórdicos, Svartálfar (“Swartelves” o “duendes negros”) son considerados sinónimos de duergar (los “enanos”). Se trata de criaturas subterráneas que moran en el mundo de Svartálfheim.

Pueden ser criaturas benévolas o malévolas… En el Svartalfar original trabajaban en las fraguas, como herreros, bajo el árbol del mundo. Primero no eran considerados malvados, pero comenzaron a adquirir comportamientos siniestros a medida que su piel se oscurecía como resultado del trabajo en la fragua.

Los Dökkálfar (“Dark elves”) son espíritus ancestrales masculinos que protegen a los seres humanos, aunque también pueden resultar amenazadores cuando algún hombre se comporta de manera grosera con ellos. Prefieren evitar la luz del día, aunque no necesariamente habitan cuevas subterráneas.

El investigador Snorri Sturluson distingue el ljósálfar (elfo luminoso) del Álfheim, que en la mayoría de las fuentes bibliográficas es conocido simplemente como “duende”.

En la lengua irlandesa, el Daoi-Sith (o Daoine Sidhe) significa “duende oscuro”, mientras que el Du-Sith-Sith (o Erdluitle) significa “duende negro”.

Ambos términos son confusos; el último parece haber sido utilizado como nombre propio. Aparte de tratarse de una leyenda que implica a un tal sir Lachlan Mor M´Clean no existen referencias a estas criaturas en la mitología céltica, así que es imposible saber si eran duendes o si en realidad fueron trolls u otras criaturas bondadosas o malvadas.

Por último, ambos vocablos parecen estar relacionados con el Trowe y el Drow del folklore escocés, si es que no son sus precursores directos.

Haditas


Si a las hadas les gusta divertirse, no podemos negar que no hay mayor diversión que los juegos, sobre todo si con quienes juegan es con los humanos. Les encantar gastar bromas, jugar al escondite, a los juegos de pelota, al ajedrez, les alegra contar cuentos, etc.

Entre sus bromas preferidas está la de perder a los humanos desorientándolos por el bosque, mientras se burlan desde su escondite viendo como los hombres dan vueltas una y otra vez por el mismo sitio. Otras veces juegan a asustarlos, le rozan apenas el brazo, o la pierna, o les tiran pellizquitos, y se ríen viendo los saltos y los sobresaltos que se llevan los mortales, o hacen ruidos por la noche para que los niños se asusten. Otras veces juegan con los hombres a las apariciones, se hacen visibles por un instante y luego desaparecen, desconcertándolos. Otras veces los hacen volverse locos cambiando las cosas de sitio, escondiéndolas, lo que explica que muchas veces no encontremos las llaves. Y así pasan felices el tiempo. En el bosque disfrutan más, porque el hombre se mueve peor en ese medio y se asusta con más facilidad. En el bosque podemos escuchar sus risas continuamente, confundidas con el rumor de hojas.


A las hadas aristocráticas les encanta el ajedrez, sobre todo si juegan contra un humano. Dicen que las más habilidosas en este juego son las Daoine Sidhe de Irlanda y las Sidh de Escocia. Pero no son limpias en el juego, porque es tal su superioridad frente a los humanos que les gusta retarlos a tres partidas, haciendo como que se dejan vencer en las dos primeras partidas, para que se confíen. Luego los convencen para hacer apuestas cada vez más ambiciosas, y en la tercera, cuando ya los tienen a su merced, se muestran implacables, ganando el premio que ellas eligen.


Cuenta una historia que el rey de una corte élfica estaba enamorado de Elena, una joven mortal terriblemente bella, pero había un inconveniente a este amor, la joven estaba casada. Durante un tiempo el rey la sedujo sin contemplaciones, hasta lograr convencerla. La muchacha esperaba el momento de poder escapar con su amante, olvidando los deberes contraídos con su marido. Una noche el rey élfico se presentó a las puertas de su casa:

-¿Qué quieres? - preguntó el marido al joven apuesto que golpeaba su puerta.

- He pensado que querrías jugar al ajedrez conmigo, me han dicho que no hay jugador mejor que tú en estas tierras.

Las falsas adulaciones convencieron al incauto marido, que permitió que aquel hombre entrara en su casa. Jugaron una primera partida y el rey se dejaba ganar. Viendo que la partida le era favorable a su adversario le propuso una apuesta, quien ganara le regalaba al otro cincuenta de sus mejores caballos, y así lo hicieron. Como era de esperar ganó el mortal, que se alegró de recibir cincuenta corceles de raza.

A la noche siguiente de nuevo dos golpes sonaron en la puerta, más rápido corría el infeliz soñando con otra victoria. Comenzó la partida. Primero iban igualados, pero cayó una torre que abría grandes expectativas al mortal.

- ¿Hagamos una apuesta? - dijo el rey, y el mortal no podía aguantar la risa creyendo en la ingenuidad de su rival.

- De acuerdo. Esta vez la apuesta la hago yo. Quien venza entregará a su adversario cincuenta de sus navíos.

- Me parece buena apuesta- dijo el rey élfico.

Esta vez trató de aguantar un poco más la partida, pero finalmente dejó caer el rey de sus piezas. Había ganado de nuevo el mortal.
Por tercera noche unos nudillos golpeaban la puerta.

- Esta noche vengo por mi revancha. Me he estado entrenando - dijo el rey élfico- quien venza esta noche elige su premio.

El hombre no podía caber en sí de gusto. Empieza la partida. Primero parecía que era clara la ventaja del marido, pero una celada inteligente le hizo perder toda ventaja. Caen nuevas piezas, un caballo, un álfil, otro peón. La partida continúa. Pero de pronto, ¡zas! no se lo creía el hombre, su reina caía en una trampa mortal que dejaba solo a su rey. El hombre sentía rabia de haberse dejado confundir de esa manera.

- Bien, has ganado, ¿cuál es tu premio?

- Quiero a la mujer que tienes por esposa.

Se acercó a ella, la rodeó con sus brazos y desapareció con ella.


El otro gran divertimento de las hadas son los cuentos, sobre todo los cuentos que hablan de ellas. En Peter Pan, la película de Disney, Campanilla y Peter Pan acudían cada noche a escuchar los cuentos de Wendy.

Algo que caracteriza a los cuentos de hadas son los obstáculos que tiene que superar el protagonista. En algunos relatos, este obstáculo suele ser tener que contar un cuento para que la hada o el elfo le ayude a encontrar lo que busca o le dé la respuesta para poder continuar su camino. En ocasiones un hombre vaga perdido de noche por el bosque hasta que llega a un palacio. Las puertas son inmensas, de hierro forjado negro. Un hombrecito pequeño se asoma a la puerta y le pregunta qué desea.

- Quiero un poco de comida y una cama de dormir, vengo muy cansado.

El hombrecito le mira a través de la puerta.

- ¿Sabes contar un cuento?

Y dependiendo de la respuesta continúa el relato. Si el humano asiente le abren la puerta con toda amabilidad, lo esperan todos sentados alrededor de la chimenea, esperando un cuento, y le dan la mejor comida y habitación de la casa. Si el hombre no sabe contarlo su suerte es terrible, lo expulsan del castillo y lo obligan a vagar por el bosque.

Tengo que decir que este segundo final no lo he leído en ningún cuento, porque sólo es una amenaza. Le dicen:

-Si sabes contar un cuento pasa y te lo pagamos con comida abundante, si no vuelve por donde has venido, que aquí no eres bien recibido.

Y el humano siempre acaba contando el cuento, ¿o es que ustedes no lo contarían?