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lunes, 22 de marzo de 2010

MAGIA, RELIGIÓN & MEDICINA


Sobre historia de la medicina, medicina mágica y religión

Las explicaciones en torno a los procesos patológicos han sido formuladas, a lo largo de la historia, en función de diferentes causas: sobrenaturales, divinas, humanas, científicas y naturales. En todas las culturas ancestrales, existía un grupo selecto de gentes que a través de su capacidad de sugestión iniciaron las primeras prácticas curativas mediante el uso de conjuros, empleo de pócimas y otros artificios. Se podría afirmar que no hay cultura ancestral en la que el desarrollo de la práctica médica sea ajena a la magia y la religión. Los conocimientos médicos más antiguos pertenecen al Paleolítico Inferior aunque son escasos. A partir del año 4000 a.C. ocurrió una revolución técnica y cultural que permitió el florecimiento de grandes civilizaciones y sus caracteristicas comunes en el ámbito médico eran el politeísmo y diferentes grados de religiosidad, asociados directamente con las enfermedades o la acción de sanar. Otra etapa muy importante en el desarrollo de la Medicina y la acción de sanar se inicia con la historia del cristianismo, por tanto, desde la predicación del propio Cristo, es patente la relación entre él y la Medicina, en la que se distinguen, hasta cinco aspectos diferentes: el metafórico, el taumatúrgico, el ético, el doctrinal y el técnico. La Iatroquímica o química médica, nombre que se le dió a la fusión de la Alquimia, la medicina y la química, la practicaban los seguidores de Paracelso desde el siglo XVI. A pesar del progreso en las ciencias médicas el Siglo XVIII se consideraba la edad de oro de la duplicidad, la charlatanería y los cultos extraños. La imagen mágica del médico del siglo XIX cambió por el desarrollo de la medicina que dependía de la ciencia y del papel dominante del laboratorio en los problemas de enfermedad y muerte. El médico dejó de ser un hombre con poderes semimilagrosos, para participar en las tendencias positivistas de la época y reconocer como verdaderas sólo aquellas conclusiones que se basaban en hechos objetivos.

Palabras clave: Historia de la medicina, medicina mágica, iatroquímica.
SUMMARY:

Magic, religion and medicine.

Throughout history, the explanations with regard to pathological processes have been formulated in terms of different causes: supernatural, divine, humane, scientific and natural. In all the ancesteral cultures, there was a select group of people who through their capacity of suggestion began the first curative practices using incantations, potions and other tricks. It could be assured that there was no ancesteral culture in which the development of medical practice was isolated from magic and religion. The most ancient medical knowledge known to man belongs to the Lower Paleolithic period but it is scarce. A technical and cultural revolution ocurred around the year 400 B.C. which allowed the great civilisations to flourish. In the field of medicine they have some common characteristics directly associated with diseases and their cures, which were polythesm and varying degrees of religiousness. Another important stage in the development of medicine/healing began with the history of christianism, the relationship between Jesus Christ and medicine is obvious in the preaching of Christ himself, in which up to five different aspects can be distinguished: the metaphorical, the (thaumturgical) dramatical, the ethical, the doctrinal and the technical. The Iatrochemistry or medical chemistry, a name which was given to the fusion of alchemy, medicine and chemistry was practised by the followers of Paracelso during the sixteenth century. Despite progress in the medical sciences, the eighteenth century was considered to be the golden age of duplicity, od the charlatans and of the strange cults. The magical image of the doctor was changed in the nineteenth century by the development of medicine which depended more on science and the ever more dominant role of the laboratory in the problems of disease and death. The doctor was no longer a man with semimiraculous powers, but one who began to take part in the realist tendencies of the era and to recognise only those conclusions which were based on objective facts.

Key words: History of Medicine, magic medicine, iatrochemistry.
INTRODUCCION:

La medicina es la ciencia y el arte dirigidos a prevenir y curar la enfermedad. Es un saber y una práctica. Un conocimiento cuyas aplicaciones se apoyan en valores religiosos, éticos, culturales y artísticos; en el empirismo, la tradición, la experiencia personal del médico y el método científico. Las explicaciones en torno a los procesos patológicos han sido formuladas, a lo largo de la historia, en función de diferentes causas: sobrenaturales, divinas, humanas, científicas y naturales.

El hombre desde sus orígenes se ha visto amenazado constantemente por fenómenos naturales, que le han generado miedo, temor e ira en inumerables ocasiones. En los primeros tiempos de la humanidad, la creación y la existencia del cosmos, así como de los fenómenos y acontecimientos que rodean al hombre, al igual que los de su interior, son atribuidos a causas o poderes sobrenaturales que al ser tan poderosos frente a la ignorancia humana, son temidos y venerados mediante cultos expiatorios para ganarse su protección. Es en esos momentos cuando surge la medicina como respuesta instintiva y de sentido común, aunque también mágica.

En todas las culturas ancestrales, existía un grupo selecto de gente que a través de su capacidad de sugestión iniciaron las primeras prácticas curativas mediante el uso de conjuros, empleo de pócimas y otros artificios, aunque ninguna de éstas tuvo un sustento válido. La religiosidad estuvo dirigida por el culto a los dioses, pero al mismo tiempo llevada hacia la creencia de fenómenos mágicos, ya que los magos o sacerdotes eran quienes se comunicaban con los dioses. Se podría afirmar que no hay cultura ancestral en la que el desarrollo de la práctica médica sea ajena a la magia y la religión.

Pero a través de los años surgieron explicaciones científicas y razonables acerca de los fenómenos y de las enfermedades. Comenzó el desarrollo de la ciencia, sin una ruptura plena entre la medicina y la religión, ya que a pesar de la importancia y gran peso que mostró la ciencia, no fue posible una ruptura plena con la religiosidad en las poblaciones en el mundo.
LAS PRIMERAS EVIDENCIAS DE ENFERMEDADES.



Cuando nos referimos a la primera evidencia de vida animal, también nos referimos a la presencia de enfermedades. En los animales prehistóricos se puede observar a través de sus restos óseos la consolidación de fracturas con la formación de un callo cicatrizal, el cual sólo es posible si el animal estuvo en reposo. De la época de la emergencia de la especie humana se ignora casi todas las características de civilización y aunque se conocen casos rudimentarios de cultura, resulta imposible hacer referencias de algún panorama médico. Es probable que los accidentes y enfermedades existieran, aunque no queda constancia de ello.

Los conocimientos médicos más antiguos pertenecen al Paleolítico Inferior aunque son escasos. Del Paleolítico Superior los datos son más numerosos y del Período Neolítico y de la edad de los metales los datos que se tienen se encuentran en mayor cantidad y frecuencia para su interpretación. Estas interpretaciones se han logrado de los instrumentos de caza y lucha, de los restos óseos conservados y las representaciones de las figuras humanas.

La mayor parte de los vestigios óseos patológicos muestran vestigios traumáticos explicados por la vida ruda, así como la lucha constante con animales o entre los hombres mismos. También existen evidencias de la presencia de enfermedades no traumáticas en el hombre primitivo como la artritis deformante múltiple, miositis osificante, osteomielitis, escoliosis y alteraciones dentarias.

Pero aún en nuestros tiempos se ignora la época de aparición de las tres grandes infecciones: lepra, tuberculosis y sífilis, pero analizando los restos óseos existen vestigios de la presencia de la tuberculosis en la Edad de Piedra y es frecuente en las momias egipcias del período predinástico. La lepra como es una patología que rara vez afecta hueso, es difícil demostrarla.
LA MEDICINA Y LA CIVILIZACION.

A partir del año 4000 a. de J.C. ocurrió una revolución técnica y cultural que permitió el florecimiento de grandes civilizaciones en los valles de los grandes ríos: Eufrates, Tigris, Nilo, Indo y Hoang-Ho. Dentro de las innovaciones de esta época están la escritura, el uso de metales y la agricultura, y las caracteristicas comunes a las diferentes civilizaciones en el ámbito médico eran el politeísmo, y diferentes grados de religiosidad asociados directamente con las enfermedades o la saneación.

La compleja estructura religiosa de los pueblos mesopotámicos asigna a cada dios funciones muy concretas; así como existían dioses para determinadas enfermedades existían dioses privativos de la enfermedad en general. El hombre enfermo comenzaba su súplica recurriendo a su dios más cercano. Él era su amigo, su confidente cotidiano, el que le inspiraba las resoluciones importantes de su vida y a quien consultaba sus problemas; por eso era lógico que le expusiera también, antes que a cualquier otro, su grado de malestar. El dios personal no podía actuar directamente contra la enfermedad, su poder no llegaba a tanto, pero podía interceder como mediador ante un dios más importante. Si a pesar de todo persistía la enfermedad, se podía recurrir a los otros dioses, pero en estos casos ya habría intervención directa de los sacerdotes.

Los médicos podían recurrir además, en sus oraciones, a los dioses que protegen específicamente su profesión, como Edin-mugi, protector de los partes difíciles; Nimurta y Gula, con acción salutífera y algunos otros que podían desempeñar esta acción directamente o como intermediarios.

Para el hombre mesopotámico la enfermedad es un mal producido por los espíritus malignos, por los demonios que lo rodean, que espían todos los actos de su vida y que están dispuestos a actuar sobre él a la menor falta de protección de sus dioses. Y los dioses pueden desamparar al hombre que los ha ofendido y que así ha provocado su cólera. Por eso el enfermo es, al modo de ver mesopotámico, un pecador. Un hombre que con su enfermedad está pagando la ofensa que ha cometido al desobedecer los mandatos divinos.

Entendiendo de que la enfermedad es un castigo de los dioses, analizaremos por qué mecanismos este castigo llega al hombre. Revisando la literatura histórica, se sabe de tres mecanismos distintos de génesis de la enfermedad. Unas veces, las menos, la enfermedad se manifiesta como producida por la acción específica y directa de los dioses, que de esta forma penan al hombre pecador. Sin embargo, este mecanismo no es de los más utilizados para explicar la génesis del enfermar. Por ello se apeló a otra explicación, suponiendo que los dioses no eran los autores directos del castigo, sino que al enojarse con el pecador le retiraba su protección; de esta forma la persona abandonada se encontraba inerme frente al poder de los demonios, que así se apoderaba de él y le ocasionaba la enfermedad. Una última y más terrible forma de enfermar se producía a consecuencia de la magia negra. En ella, y mediante ciertas provocaciones, se podía hacer que un demonio se apoderarse de una persona, que así enfermaba o incluso se moría.

Pero existe encantamientos protectores y que prodigan los amuletos que representan al demonio de la enfermedad, para que quien los lleve se vea libre de su influencia de este tipo de encantamientos "profilácticos". Estos conceptos nos lo transmite la tablilla traducida por Falkenstein:

"El hombre entra en la casa, tu no entrarás; el hombre puede acercarse a la casa, tú no te acercarás; si alguien entra, tú no entrarás, con un hombre que sale, tú no entrarás"

Para el pueblo Egipcio no había un dios único de la Medicina; el dios Ebers se sitúa bajo la égida de Thot y de la madre de los dioses Neith, sólo en su calidad de señores del universo. Thot era dios de todo el saber. Los sacerdotes mesopotámicos llegaron a adquirir con el tiempo algunos conocimientos de medicina y la ejercieron con los enfermos de mentalidad más mística.

Algunos dioses llegaron a estar permanentemente relacionados con enfermedades específicas. Los oculistas apelaron a la protección de Thot o de Amon, pero sobre todo, de Dwaw.

La terapéutica médica es esencialmente mágica. Al parecer, se emplean ante todo los encantamientos, los hechizos, los conjuros mágicos y las oraciones. Los himnos médicos poseen una propiedad curativa; son fórmulas de exorcismo contra los demonios autores de las enfermedades y de los desórdenes orgánicos. Existía un ritual mágico-religioso que se ha conservado en ciertos textos, como Kaushika-sutra, ligado al Atbarvaveda, cuyo carácter eminentemente mágico hemos descrito ya. Caland ha demostrado hasta que punto era poco médica la terapéutica de estos rituales.

En China la prevención de enfermedades se entremezclaba con prácticas religiosas: sustitución de los fuegos domésticos (Kaibuo), limpieza de pozos y ceremonias propiciatorias y la caza de perros rabiosos.
CULTURA MAYA.

La cultura maya mantenía una mezcla de religión, magia y empirismo para combatir la enfermedad. Esto era similar a lo que ocurría en otras sociedades arcaicas. Religión porque algunos dioses provocaban las enfermedades mientras que otros protegían a sus devotos; magia, porque muchas enfermedades que se consideraban causadas por encantamientos de enemigos o rivales, debían de curarse por medios mágicos; empirismo, porque se usaban plantas, minerales y técnicas cuyo valor aún se mantiene. No obstante la religión y la magia fueron más importantes que el empirismo.

La presencia de enfermedad significaba una pérdida del equilibrio entre las influencias favorables y desfavorables. Era por lo tanto importante conocer la fuerza causante de ese desequilibrio para poder aplicarla o expulsarla.

En estas culturas precolombinas nada era natural, ni siquiera la muerte. Se creía que un poder sobrenatural era el que manejaba a la humanidad.

La historia refiere que la decadencia de la sociedad Maya quizá tuvo relación con una enfermedad endémica y contagiosa, probablemente fiebre amarilla o "vómito negro", representado por los mayas en sus pictogramas y descrito por los españoles. Es posible que esta enfermedad fuera responsable del éxodo de este pueblo, que abandonaron ciudades, que fueron cubiertas por la selva durante siglos.

Entre los mayas las prácticas mágicas (invocación e influencia de los espíritus) se acompañaban de procedimientos quirúrgicos, quiroprácticos o de farmacopea vegetal, cuya eficacia había sido demostrada por experiencias previas. Igual que en otras sociedades primitivas, las funciones de curandero, hechicero y sacerdote recaían en la misma persona generalmente.
LA INFLUENCIA DEL CRISTIANISMO.

Otra etapa muy importante en el desarrollo de la Medicina y la acción de sanar se inicia con la historia del cristianismo. Desde la predicación del propio Cristo, es patente la relación entre él y la Medicina; una relación en la cual parece conveniente distinguir, hasta cinco aspectos diferentes: el metafórico, el taumatúrgico, el ético, el doctrinal y el técnico.

Aspecto metafórico.- Puramente metafórico es el aspecto de esa relación cuando Cristo se presenta así mismo como "médico" (Mat). IX, 12), expresión que pronto reaparecerá en San Pedro y luego será prolijamente empleada por los primeros escritores cristianos; y en rigurosa correspondencia con éste epíteto, cuantas veces sean considerados como enfermos el pecador y el hombre necesitado de redención.

Aspecto taumatúrgico.- Más estrictamente médicas son las cuestiones que suscita la mención de ciertas enfermedades físicas en los textos neotestamentarios, cuando la dolencia nombrada es objeto de curación milagrosa: el aspecto taumatúrgico de la relación entre el cristianismo y la Medicina. Al respecto, se identifica la clara actitud negativa del Evangelio frente a la general idea arcaica del carácter punitivo de la enfermedad. Varios israelitas atribuyen la génesis de una dolencia física al pecado del paciente o de sus padres. En su versión semítica (personalista, moral) perdura en Israel la visión punitiva de la enfermedad humana. Esta sería la sensible y aflictiva consecuencia de un pecado; más aún, una consecuencia hereditariamente transmisible. La actitud de Cristo frente al problema de las causas reales de la enfermedad física lleve consigo, en consecuencia, una negación y una inhibición. Negación en cuanto a la existencia de una relación etiológica entre la enfermedad y el pecado; inhibición, frente a la respuesta que acerca de tales causas pueda dar la ciencia de los hombres. Movido por hábitos mentales de carácter supersticioso, el pueblo cristiano, ignaro o docto, atribuirá más de una vez a un castigo divino el origen de ciertas dolencias: las que mataron a Herodes y al hereje de Arrio.

Aspecto ético.- Mayor importancia médica posee el aspecto ético de la relación entre Cristianismo y la Medicina. En esta época de tanta religiosidad, era fundamental la asistencia a los enfermos por las personas cristianas, que dio por consecuencias:

1. El sentimiento de ayuda al enfermo como un deber religioso, y la creación de instituciones adecuadas a ese fin.

2. La condición igualitaria del tratamiento, no habiendo diferencia entre griegos y romanos, entre hombre libres y esclavos, entre pobres y ricos.

3. La incorporación del consuelo, que en cierto modo era una psicoterapia cristiana.

4. La asistencia médica más allá de las posiblidades de curación, con el cuidado de los enfermos incurables y los moribundos.

5. La asistencia gratuita, sólo por caridad, al enfermo menesteroso.

6. La valoración a la vez moral y terapéutica de la convivencia del dolor.

7. La incorporación de prácticas religiosas cristianas como la oración, y la unción sacramental al cuidado de los enfermos.

Dentro de este marco moral los primeros médicos cristianos debieron de practicar su oficio. Así surgieron mártires como Alejandro el Frigio y Zenobio y el Obispo Teodoto de Laodicea -que era un eminente en la curación del cuerpo humano y sin igual en la cura de almas, en el amor al prójimo, en la nobleza del ánimo y en la compasión por los demas-.

Pero no todos los cristianos presentaban estas imágenes. Empezaron a aparecer sectas religiosas y actitudes paganas de semiconversos, aumentando la creencia de supersticiones. Es en esta confusa religiosidad para o seudocristiana donde hubo la correspondiente expresión medicinal, sobre todo bajo la forma de milagrería supersticiosa con exorcismos y conjuros de toda especie, reliquias verdaderas o falsas, amuletos, astrología, ceremonias mágicas seudocristianas, y contemplaciones de la literatura apologética de los siglos II y III.

Aspecto técnico.- En este contexto examinaremos el aspecto técnico de la relación entre el Cristianismo y la Medicina. Para un cristiano primitivo la medicina era una arte inventada por el paganismo griego y tres eran sus actividades ante ella: la repulsa, la secuacidad incondicional y la adopción reflexiva. Algunos cristianos llegaron a creer ilícito el uso de los medicamentos que prescribía la medicina de los griegos y que sólo de la oración y del exorcismo pudiera esperarse la salud.

Pero entre estos fanatismos la actitud que prevaleció fue una discriminada y reflexiva adopción del arte de curar a los antiguos. Pero fue un griego, Alejandrino Orígenes, quien en lo que se refiere a la medicina abrió más claramente la actitud salvadora y asuntiva, polemizando contra Celso de si es Asclepio o es Cristo, el que en verdad cura las enfermedades.

La creencia en un Dios personal, creador y trascendente al mundo, puede ser conciliable con una medicina basada en la experiencia y la razón. Esa era también la actitud mental e histórica de Gregorio de Nisa y Clemente de Alejandría, la que acabara haciendo suya la iglesia de la antigüedad. Así, Hipócrates y Galeno van a incorporarse a la historia del mundo cristiano.
LA QUÍMICA MÉDICA.

Ya en el Siglo XVII, la Iatroquímica o química médica, nombre que se le dió a la fusión de la Alquimia, la medicina y la química la practicaban los seguidores de Paracelso desde el siglo XVI. Jan Baptista Van Helmonta (1577-1644) fue el principal Iatroquímico paracelsiano del siglo XVII. Médico graduado, insatisfecho con la medicina galena teórica que se practicaba en las escuelas, inició una carrera de investigación privada. Su oposición a las doctrinas médicas establecidas y a las enseñanzas médicas de los clérigos, le provocó conflictos con la Inquisición española que lo persiguió gran parte de su vida. Van Helmont abogaba por la cuantificación y la experimentación. Consideraba que toda la materia era reducible a agua, lo cual, afirmaba, estaba apoyado por las Santas Escrituras.
ENFERMEDADES MENTALES-FENÓMENOS SOBRENATURALES.

La actitud hacia las enfermedades mentales en este período seguía siendo ambivalente. Felix Platter (1536-1614) clasificó los tipos de locura en imbecilitas, alienatio y defatieatio este último era el insomnio causado de manera sobrenatural por Dios o el diablo.

La creencia de las brujas siguió disminuyendo, pero fue hasta 1680 que se abolió la pena de muerte por hechicería. A medida que se abandonaron las causas sobrenaturales de la enfermedad, se comenzó a considerar a los enfermos mentales como asociales.

A pesar del progreso significativo en las ciencias médicas que marcó el Siglo XVIII, también se considera la edad de oro de la duplicidad, la charlatanería, y los cultos extraños. Ejemplos de grandes charlatanes de la época fueron James Graham -que proponía a los hombres métodos para recuperar la virilidad perdida-, y Franz Anton Mesmer -que fundó un Instituto Magnético bajo los auspicios de Luis XVI y María Antonieta, que atrajo centenas de gente de clase pudiente, donde ofrecía baños magnéticos, curaba la histeria de las jóvenes y se iniciaba inadvertidamente en la hipnosis.
COLOFÓN.

En la investigación moderna, la orientación materialista en el campo de la ciencia ha sido reemplazada por una orientación biológica, vitalista, de unidad Histórica y cósmica, habiendo sido superada la época en que podía considerarse a los acontecimientos mágicos como procesos patológicos aislados.

La magia humana se origina del miedo en la necesidad de la defensa, en el instinto de rebelión y destrucción, en el deseo sexual, en el deseo de vivir y en la necesidad de matar para vivir.

En la vida fisiológica del hombre se encuentran estados y hechos que son en parte idénticos a los estados de encantamiento y se manifiestan en el sueño. Partiendo de los sueños, esas imágenes llegan a influir en la realidad y pueden aparecer verídicas cuando persiste la abolición de la crítica durante el estado de vigilia.

Todos estos hechos explican la importancia que en todos los pueblos y en todos los tiempos se les ha concedido a los sueños, así como los diversos intentos realizados con métodos diferentes y con grados diversos de éxito, para clasificarlos y ordenarlos como profecías, avisos o comunicaciones de seres remotos y sobrenaturales en la vida de los individuos.

En los tiempos primitivos el hechicero interpretaba los sonidos procedentes de voces lejanas, aunque sin duda percibía voces que no eran generalmente escuchadas por los demás. Cuando el poder de los magos se hizo peligroso para los guerreros y políticos, comienza la primera decadencia de la magia con el establecimiento de los estados y de los poderes civiles.

Con la formación de la idea religiosa, que considera justamente, como enemiga a la magia, la corriente mágica, y esto es, el poder de realizar prácticas mágicas se debilitó una vez más. La religión destruye, o al menos intenta destruir las bases de las creencias mágicas por medio de una explicación general y definida que pueda eliminarlas.

La creencia mágica se hacía mística, especulativa, buscó la ruta de las ciencias ocultas y de la astrología, que más tarde cedería el puesto a la astronomía y a la alquimia con la ampliación de los conocimientos y el perfeccionamiento de la técnica abandona el objetivo de la piedra filosofal y se transforma en una ciencia exacta: La Química.

La magia ha existido en todas las épocas, en todos los pueblos y en todas las formas: mágica, imitativa y contagiosa, fantástica y especulativa. La magia de la imagen del médico del siglo XIX cambió en virtud de lo mucho que el desarrollo de la medicina dependía de la ciencia y del papel dominante del laboratorio en los problemas de enfermedad y muerte. El médico dejó de ser un hombre con poderes semimilagrosos, para participar en las tendencias positivistas de la época y reconocer como verdaderas sólo aquellas conclusiones que se basaban en hechos objetivos.